"Allí estaba yo esperando el ómni... Y pasó lo inesperado le vi, sí le vi, coqueteé sutilmente con la mirada y le seguí mientras recorría la estación, vi que sus ojos se cruzaron con lo míos y sin nervio siguió mirándome -sentí calosfrío, de esos que dan cuándo algo te gusta- pasando en frente de mí, clavándome su mirada tan cálida, efímera y embriagadora. El ómni llegó y no tuve más remedio que seguirle, por eso y de que siempre andas llenos estos aparatos, quedé de frente, mirándole, y sin disimular contemple la perfección con la que iba, un cabello que puede perderte en él, unos ojos color mate que te cortan la respiración -y más si te miran con curiosidad- unas manos ligeras, en fin algo que encantaba. Por todo el trayecto, no fui capaz de dejarle de mirar, había momentos en los que de nuevo se cruzaban sus ojos con los míos, y era algo que me generaba una escaramuza singular...
Aunque en silencio todo el tiempo, pude comprender lo que es quedarse pensado en alguien con solo verle; apenas salió del ómni, dejándome a mí, con esta soledad y el deseo de su mirada en mis labios" S.C.T
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