domingo, 25 de mayo de 2014

Lascivia

"Estando cerca de su piel descubrí que como muy pocos me perdí en su delirante fragancia... Hay algo, sin duda en ese aroma encantador que me trae recuerdos, que me persigue, que me cautiva, pero sobre todo me embelesa; su presencia no es como la de alguien más, no, es traviesa y serena, tan calma y pura que hasta puedo acariciarla... Su presencia es tan escasa, tan efímera, tan volátil... Que aprovecho esos pequeños instantes de cercanía para saborearle, perfumarme de su esencia para jamás olvidar... Su piel también me intriga, no hay un descuido en su recorrido, ni un sobresalto, ni un espacio, ni un desvío... Su tacto es suave y coqueto, sus delicados vellos son como preciados hilos de oro que se enmarcan en su color caramelo, y sin dejar de recorrerle puedo sentir como su pulso se acelera, puedo palpitar también con sus latidos... Llega un punto en dónde esa piel se convierte en deseo, es seguro: son sus labios delimitados finamente que se me antojan... el fresco de su aliento atraviesa mi sistema, el gusto por su saliva descuida a mis sentidos y sigo perdiéndome... No hay delirio más exquisito que estar muriendo a su lado"

Santiago Cadavid Trujillo

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